La severa falta de lluvia ha dejado a los ganaderos en Tamaulipas en una situación desesperada. Sin el agua y los alimentos necesarios, muchos se ven obligados a vender su ganado antes de que sea demasiado tarde.
Este periodo de calor extremo, según explicó Cuauhtémoc Amaya García –subsecretario de Desarrollo Pecuario de la Secretaría de Desarrollo Rural, Pesca y Acuacultura en Tamaulipas– ha llevado a los productores de la Unión Ganadera a liquidar sus hatos en las subastas locales.

En las próximas tres subastas –que se realizarán cada quince días–, se espera que se vendan alrededor de 850 animales. Esta situación refleja la urgencia con la que los ganaderos están actuando. Prefieren vender sus animales a precios bajos antes que verlos morir por falta de alimento y agua.
En estos meses la realidad es dura y cruel, pues muchos ganaderos en Tamaulipas están vendiendo vacas flacas a precios reducidos. Los animales que no pueden resistir la sequía y la falta de recursos son los primeros en irse. Y la sequía está forzando a los ganaderos a deshacerse de su ganado más débil y viejo, que simplemente no puede soportar estas condiciones extremas.
Por su parte, es debido a esta situación que el peso del ganado en las subastas ha disminuido significativamente. Antes, los becerros alcanzaban hasta los 200 kilos antes de ser vendidos –lo que permitía a los productores obtener mejores ingresos–. Ahora, los animales apenas llegan a los 140 o 150 kilos debido a la escasez de alimentos.
Con esta situación ocurriendo cada vez más, es un lamentable ejemplo de cómo la sequía está afectando la vida de los animales y ganaderos en Tamaulipas, obligándolos a tomar decisiones difíciles y a enfrentar pérdidas económicas significativas.






