En un escenario que podría describirse como un pueblo fantasma, las carreteras de San Fernando permanecen desoladas la mayor parte del tiempo. Sin embargo, un simple incidente, como el vuelco de un trailer, transforma la calma en un bullicio inesperado.

Este viernes, un trailer cargado con toneladas de plátanos se volcó en la Carretera San Fernando a la altura del Ejido Pancho Villa y en cuestión de minutos, la escena pasó de ser un accidente a un frenesí de rapiña.
Rapiñeros con mente de tiburón: Decenas de personas, armadas con botes de plástico y costales, llegaron en automóviles y camionetas, dispuestas a aprovechar la oportunidad. “Córrele, córrele que nos dejan sin nada”, exclamó una vecina a otra, mientras ambas se apresuraban a recoger los plátanos que salían de la caja del trailer. La noticia se esparció rápidamente entre los llamados “rapiñeros”, quienes se comunican por teléfono para coordinar su llegada antes de que la mercancía desaparezca.

Algunos de los más astutos no solo llenaron sus vehículos, sino que también encontraron una forma de capitalizar la situación. Guajardo Yezzenia, a través de su perfil de Facebook, anunció con entusiasmo: “¡Ya llegó el plátano! $200 la caja y $15 el kilo, ¡apúrense!”. Por su parte, Nereyda Alcantara, quien también participó en la rapiña, ofrecía precios aún más competitivos: “El kilo a $10 y la caja de 18 kilos en $100, ¡pronto maduran!”, proclamó a sus potenciales clientes.

Rapiñeros con mente de tiburón: La demanda fue tal que quienes no llegaron a tiempo, rápidamente se convirtieron en compradores ansiosos, agotando las existencias en cuestión de horas. Este fenómeno, aunque polémico, se ha repetido en múltiples ocasiones a lo largo de las carreteras de la región, y plantea una pregunta sobre la legalidad y la moralidad de estas acciones.

Rapiñeros con mente de tiburón: Las autoridades enfrentan un dilema: muchos de estos productos están asegurados y es complicado enderezar los trailers, por lo que, en algunos casos, se les permite a los involucrados “descargar” la mercancía antes de iniciar el proceso de recuperación del vehículo.
En este contexto, la rapiña se ha convertido en una actividad que, aunque arriesgada, parece ofrecer una solución temporal a la inacción en las carreteras.
Este incidente es solo un capítulo más en la historia de San Fernando, donde la necesidad y el ingenio se entrelazan en un mundo donde la oportunidad a menudo surge de la adversidad.






