De marzo a agosto, el Campo Tortuguero trabaja arduamente recolectando los huevos de tortuga para protegerlos en un área especial de incubación —una zona diseñada para mantenerlos a salvo de depredadores—. Este jueves al amanecer, un evento mágico tuvo lugar en la zona norte de Playa Miramar: se liberaron 100 crías de tortuga lora.

Organizado por la Secretaría de Turismo de Tamaulipas y la Comisión Nacional de Áreas Protegidas, este acontecimiento convocó a la comunidad para participar y ser testigos de este hermoso momento.
Jessica Amaya, coordinadora del Campo Tortuguero Miramar, explicó que las tortugas lora son las más pequeñas de todas las especies de quelonios —alcanzando hasta 70 centímetros de caparazón y pesando entre 39 y 50 kilos—.

La tortuga lora es única en su hábito de poner huevos durante el día, lo que la hace especialmente vulnerable en una playa turística como Miramar. Este comportamiento ofrece una oportunidad única para que los visitantes presencien el proceso de desove de cerca.
El proceso de anidación antes de ser liberadas
Durante la temporada de anidación, que va de marzo a agosto, las hembras salen del agua para buscar un lugar adecuado en la playa donde hacer su nido. Usando sus aletas traseras, excavan un agujero de unos 45 centímetros de profundidad y depositan alrededor de cien huevos. Cada hembra puede anidar hasta tres veces por temporada; poniendo en total hasta 300 huevos o más. Una vez que ha terminado, cubre cuidadosamente el nido y regresa al mar.

El Campo Tortuguero juega un papel crucial en este ciclo, recolectando los huevos y trasladándolos a un área de incubación segura en la arena. Aquí, se crean nidos artificiales que imitan los naturales; protegiendo los huevos de los depredadores y asegurando su desarrollo.

Tras 45 a 48 días de incubación, las crías emergen y son recolectadas para evitar que sean depredadas o robadas antes de llegar al mar.
Jessica enfatizó la importancia de estos esfuerzos, ya que todas las especies de tortugas marinas están en peligro de extinción. A pesar de las leyes y normas que las protegen —de cada millón de tortuguitas que nacen, solo una sobrevive debido a la cadena alimentaria—.

El evento no solo fue una experiencia educativa; sino también un momento de asombro y esperanza para todos los presentes. Familias, parejas, grupos de amigos y niños disfrutaron de este espectáculo natural que Playa Miramar tiene el privilegio de ofrecer. Desde el arribo de las tortugas hasta la liberación de sus crías, fue un recordatorio del delicado equilibrio de la vida y la importancia de proteger nuestras maravillas naturales.





